Podemos sostener que el Ejército de Chile es hoy, una nueva institución que ha pasado desde la denostación a la valoración, de la política al profesionalismo, de la influencia estadual al rol que le compete.
Los crímenes a los Derechos Humanos han sido reconocidos, y en más de alguna ocasión se ha sostenido la necesidad que estos nunca se vuelvan a repetir, mientras que la figura del General Augusto Pinochet, acorde a su muerte, se ha disipando, mientras que los juicios sobre Derechos Humanos, no se desconocen sino que se enfrentan con sabiduría. Al mismo tiempo que esto, el Ejército ha entrado en una etapa sostenida de transformación, tanto de su doctrina como de sus fuerzas, que ha redundado en algo fundamental para el sostenimiento del Estado de Derecho de nuestro país: el Ejército chileno tiene como objetivo la defensa del territorio, el mantenimiento de la paz, y el asesoramiento en actividades de inteligencia, que posibiliten el sostenimiento de una seguridad global.
Asimismo el Ejército de Chile hoy en día, ha logrado algo de los grandes ejércitos del mundo, acorde al mundo globalizado y tecnológico que está encima. Por un lado las fuerzas de defensa son polivalentes, y por tanto tienen una operativilidad flexible, rápida, y multifuncional. Por otro lado han asumido una interoperabilidad, es decir tienen la capacidad de organizarse en operaciones ficcionales de guerra, como asimismo en operaciones de mantenimiento o aseguramiento de la paz, con otras ramas de la defensa nacional y con organismos de defensa regional compleja. Los generales que se han reducido a la mitad posterior a Pinochet, de tener funciones burocráticas, hoy son operativos, responden a metas institucionales, y están reunidos en cuatro unidades mayores que funcionan como sistemas operativos.
Esto se suma a varios otros factores. Que el Servicio Militar pasase a constituirse como voluntario, posibilita obtener en la tropa de conscriptos, jóvenes identificados con el entusiasmo militar, establecer un mecanismo de meritocracia social, y una apertura de variables laborales. Asimismo el Ejército creó la Tropa de Profesionales, que educa y disciplina a conscriptos por cinco años más, mejorando la calidad militar de un buen número de nuevos militares como sostenimiento de reserva.
La transformación asimismo ha posibilitado una mayor calidad del Ejército. La existencia, de brigadas acorazadas, tiene como objetivo de eliminar los antiguos regimientos, para reunir en estas nuevas brigadas, distintas especialidades de combate, con mayor movilidad, una forma de trabajo que lleve a la integración de las competencias frente al enemigo. Asimismo en Peldehue ya se creó la Brigada de Operaciones Especiales, para constituir fuerzas de elite, sumamente sigilosas y rápidas, con capacidad de montar operaciones de inteligencia, y con un equipamiento de alto nivel, envidiable en el resto de Sudamérica.
Hoy, cuando ya estamos en el Bicentenario de nuestro país, es que debemos plantearnos una serie de desafíos de la defensa nacional. Como también debemos asumir que es una fuerza decisiva para la disuasión para la paz, es también fundamental identificar problemáticas futuras que pueden establecerse. Por eso es perentorio, que al mismo tiempo, que nuestro Ejército se moderniza, el objetivo apuntaría a derogar la Ley reservada del Cobre, que asegura un 10% de las ventas de Codelco para el financiamiento del armamento, para pasar por un sistema transparente, público y ágil. Fomentar en la educación y doctrina, una profunda disciplina en la democracia, políticas públicas de derechos, la profesionalización competente de área de las Fuerzas Armadas, y una fuerte conciencia de cooperación, integración y paz en la región latinoamericana. Por otro lado sería interesante estudiar la posibilidad de incorporar en la Escuela Militar de oficiales, el sistema de especialización de Mayors y Minors, que incorporen una serie de competencias y habilidades profesionales, que lo capaciten para la sociedad civil, y que en definitiva, resguarde la capacidad de poseer una tropas cultas y con consciencia del eclecticismo liberal. Asimismo es urgente mejorar el sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas, ya que este es deficiente, burocrático y poco amable con sus familias.
Ante los ojos luminosos de los doscientos años de Chile, es que se deben alzar las mentes de manera alta y con esperanza ante los nuevos desafíos que se plantean. Estamos ante un nuevo Ejército, cada vez más republicano y ajustado a Derecho, cada vez más tecnológico y operativo, y que en el mismo momento, se nos extiende una invitación al mundo civil: entablar un diálogo directo que no signifique la paradoja de la cooptación política, sino de la independencia del libre pensamiento, y por sobre todas las cosas el sentimiento que desde la diversidad del país está el deber de construir Chile.
Alberto Cecereu
